
Pero además de esta lucha interna, debemos tener en cuenta que los demonios pueden presentarse de distintas maneras, a veces como amigos, o gente necesitada, las ganas de ayudar a los demás es la forma más común de caer en sus manos, una vez que esto sucede la angustia, impotencia, decepción es tan profunda que nos deja sin fuerzas.
No hay peor demonio, que una amiga que nos traiciona, nos quedamos atónitos, porque es la imagen del ángel de la guarda, la que se nos cae y la desilusión es tan grande que nos hace desconfiar de todos, no tenemos reacción por lo que recuperarnos de ese golpe nos lleva más de lo que pensábamos. Volver a confiar en alguien resulta difícil.
Pero como dice Paulo coelho, citando a lao tzu.."acumular amor significa suerte, acumular odio significa calamidad, quien no reconoce los problemas termina dejando la puerta abierta y las tragedias surgen"
Yo creo que el odio y el rencor son dos sentimientos que representan una piedra muy pesada en el alma tanto que es preferible, perdonar y olvidar a seguir acumulando esos sentimientos consiguiendo que los buenos momentos regresen y con él la suerte, la alegría, entonces tal vez encontremos en nuestro camino una nueva persona que nos sorprenda permitiéndonos confiar devuelta en los demás. Un ángel me gusta pensar a mí.
Reconozco que este escrito resulta algo raro, pero los sucesos de nuestra vida a veces nos llevan a razonamientos extraños y apoyarnos en creencias inocentes e infantiles puede ser la única salida para los que están sufriendo. Tengan en cuenta que la imagen del ángel y el demonio, en este escrito son básicamente usados como metáfora, no quiero comenzar un debate filosófico o religioso, simplemente de forma especial contar ciertos acontecimientos de mi vida parcialmente superados.